
Las AFAS nacemos para dotar de un apoyo sólido y trabajamos para reclamar una atención integral para todas las personas que se ven afectadas por la demencia. Luchamos para difundir la enfermedad, su sensibilización y también dar voz a los cuidadores, que también sufren y ven afectada su vida cotidiana.
En general, los recursos de los que disponemos para realizar nuestro trabajo son limitados, pues aunque nuestros asociados y usuarios colaboren en nuestro mantenimiento, necesitamos de las subvenciones de instituciones públicas y privadas para funcionar. Pero nos sobra ilusión, voluntad y esfuerzo de seguir creciendo y mejorando.
Las asociaciones también exigimos el reconocimiento por parte de la administración (a nivel local, regional y nacional) de la labor que realizamos, pues en muchas ocasiones ocupamos el vacío que el sector público tiene en el tratamiento de esta enfermedad, en relación al grado de evolución de la misma y las posibilidades económicas de los afectados.
También apoyamos todo tipo de iniciativas y ayudas a la investigación, en relación al desarrollo de nuevas terapias, técnicas o medicamentos que permitan una detección precoz de la enfermedad o una evolución más tardía de la misma en el tiempo.
Nuestro trabajo y nuestros servicios deben ser conocidos y valorados. Para ser una opción en el tratamiento de la enfermedad, nos relacionamos con los especialistas sanitarios y los trabajadores de servicios sociales municipales que tratan a nuestros pacientes en las localidades en las que realizamos nuestra labor, mediante reuniones, informes, valoraciones, charlas y conferencias, de forma que el enfermo y su familia disponga de toda la información y ayuda necesaria para afrontar su enfermedad.

La
sociedad necesita a las AFAS, así como éstas necesitan de la sociedad.
Debemos estar presentes como miembros activos de la misma y trabajar conjuntamente para conseguir nuestros objetivos, pensando siempre en las personas.